hijoamado(Por: Fray Héctor Herrera).- Abraham “Sal de tu tierra, hacia la tierra que te mostraré” (Cf. Gn 12,1-4). Abraham salió como hoy las dominicas que acompañan a los cristianos “mientras haya cristianos en Irak” continuarán su misión”. “Nuestra regla es ser testigos del amor de Dios y su misericordia para todas las gentes, independientemente de su origen, servir en hospitales y escuelas”, explicó la Hna. ESCUCHAR AUDIO

Luma Khuder ante un numeroso auditorio enmudecido y conmovido por la elocuencia de sus palabras, en el marco Congreso Internacional para la Misión de la Orden de Predicadores. “Para la gente cristiana somos testigos de la fe en medio de estos tiempos oscuros de sus vidas, somos testimonio con nuestras vidas de que la tragedia, el dolor y la violencia no tienen la última palabra en nuestro país”. Ser testigos de la luz de Cristo es la experiencia que vivieron Pedro, Santiago y Juan, según nos relata Mt 17,1-9

Jesús, hijo amado del Padre, pasa por el camino de la cruz. Los discípulos estaban desanimados por el anuncio de la pasión de Jesús. El mismo les va a mostrar su gloria, para que su fe crezca. Su realización como hijo que cumple la voluntad del Padre, va unido a Moisés que libera al pueblo de Israel, para conducirlo a la promesa de vida y de libertad como hijos de Dios y la figura de Elías, como el profeta que anuncia la gloria de Dios. Estos personajes son testigos que en Jesús está la gloria de Dios, en medio de la humanidad.

Jesús es consciente de su muerte. Pero más allá está la gloria del amor del Padre. El amor que resplandece en medio de las tinieblas del egoísmo. A veces nos sentimos sorprendidos como Pedro, que no entiende. Se deslumbra por el resplandor. No sabe lo que dice, porque iba descubriendo el camino de la fe. La presencia de Dios manifestado en la nube, nos permite escuchar la voz de Dios: “Este es mi Hijo querido, mi predilecto. Escúchenlo” (v.5) Sienten miedo ante esa presencia de Dios. Se postran rostro en tierra en señal de adoración. Jesús se acerca, nos toca, nos anima: “Levántense, no tengan miedo” (v.7). Jesús hoy nos sigue dando ánimo, el misterio de la cruz nos lleva al gozo de la luz pascual: Él es el Resucitado, el Señor de la vida y de la historia, que la hace nueva y que espera que sus discípulos seamos signos de vida, de alegría, de fe. Que comprendamos, como nos recuerda San Pablo: “No te avergüences de dar testimonio de Dios, ni de mí su prisionero; al contrario con la fuerza que Dios te da comparte conmigo los sufrimientos que es necesario padecer por la Buena Noticia” (2 Tim 1,8).

Anunciar y proclamar hoy el evangelio de la vida, es correr el riesgo de amar y defender la vida frente a los que amenazan destruir este don precioso de Dios. Es sembrar el valor del amor como la semilla de la justicia y de la verdad, frente a la soberbia y la corrupción del corazón del hombre.

Seguir a Jesús es dejarnos transfigurar por su palabra encarnada en nuestra vida personal y comunitaria. Es descubrir la presencia de Dios en el rostro de los más humildes para ver la luz de la dignidad de todo ser humano. Es salir de la comodidad, del miedo para caminar resueltamente como Jesús a una nueva vida. ¿Nos quedaremos adormecidos por los ídolos que nos atan, o emprenderemos una nueva vida como el amigo de Dios, Abraham y padre de la fe? Jesús confía en nosotros. De nosotros depende escucharlo y seguirlo con decisión. (SEGUNDO DOMINGO DE CUARESMA.CICLO A. D. 12.03.2017. MT. 17,1-9)

   web-chimbote

baner al encuentro de la vida1

REFLEXIONES1

PORTADA MAR ADENTRO OCTUBRE 2017

padre

Últimas noticias de Chimbote