ENVIAREUN DEFENSOR(Por: Fray Héctor Herrera).- Jn 14,15-21, Jesús está despidiéndose de sus discípulos, ya no va a estar físicamente, pero su presencia será de una manera nueva. Nos da esperanza: “Si me aman, cumplirán mis mandamientos; y yo pediré al Padre que les envíe otro Defensor que estará siempre con ustedes: el Espíritu de la verdad, que el mundo no puede recibir, porque no lo ve ni lo conoce” (vv. 15-17). ESCUCHAR AUDIO

Jesús, nos pide fe y amor, porque creer en Él, es amarlo y amarnos los unos a los otros, como Él nos ama. Su presencia nos anima. Su Espíritu fortalece a la comunidad, la Iglesia. Irá camino al Padre, por medio de su muerte en la cruz. El Espíritu continuará la obra de Jesús, une a la comunidad, para darnos fortaleza frente a la persecución.

El Espíritu Santo fortalece a la comunidad apostólica, le da fortaleza, valentía, intrepidez, alegría, cercanía y misión. Esteban fue muerto por dar testimonio de Jesús. La comunidad apostólica es misionera, evangelizadora y sacramental. Felipe, como diácono movido por el Espíritu predica en Samaria, quebrando el poder religioso de los soberbios judíos que despreciaban a los samaritanos. Y la Iglesia apostólica ha comenzado su misión con el martirio de Esteban y la predicación de Felipe en medio de un pueblo despreciado (Hech 8,5-8.14-17)

“Quien recibe y cumple mis mandamientos, ése sí que me ama. Y el que me ama será amado por mi Padre, y yo lo amaré y me manifestaré a él” (v.21). Jesús se refiere a los mandamientos no como un conjunto de normas, sino a sus enseñanzas, a su Palabra. Porque el que cree ama y está en Él, como Él está en el Padre, y el Espíritu nos lleva a la comunión.

Pedro nos habla que hay que dar razón de nuestra esperanza (1 Pe. 3,15-18) como seguidores de Jesús. Hemos recibido el Espíritu de la Verdad. Frente a las incomprensiones en proclamar la Palabra de Dios con coherencia de vida y en defensa y promoción de la vida humana como don de Dios, no debemos temer. Una comunidad que vive el Espíritu de Jesús, que ora y se desafía a la misión en medio de la persecución o intolerancia, vivirá de la fuerza del Espíritu que habita entre nosotros. Y que nos hace descubrir a ese Padre bueno y misericordioso que quiere que la obra manifestada en su Hijo Jesús, sea el centro de unidad, de solidaridad, de fe que algo nuevo va naciendo, cuando los cristianos actuamos con la libertad del Espíritu de Dios para hacer de este mundo, un mundo más fraterno y sensible a los excluidos, para incluirlos por amor y respeto como hijos de un mismo Padre. (DOMINGO VI DE PASCUA. CICLO A. D. 21.05.2017. JN 14,15-21)

   

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PORTADA MAR ADENTRO JULIO 2017

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